Qué esperar del A350 NEXT de Iberia + llegada al nuevo aeropuerto de Lima
En esta reseña de la Clase Business de Iberia analizamos el Airbus A350 NEXT en la ruta Madrid (MAD) – Lima (LIM): la nueva experiencia de cabina y asiento tipo “suite” (privacidad, cama y almacenaje), comida y bebidas, amenities, Wi-Fi y entretenimiento, y el servicio a bordo en un vuelo de largo radio. Además, te cuento mis primeras impresiones al llegar al nuevo aeropuerto de Lima: accesos, traslados y puntos clave a tener en cuenta.
Lo que debía ser un vuelo rutinario se convirtió rápidamente en una auténtica historia: cambio de avión a última hora, un retraso por fumigación inesperada debido a cucarachas, y más tarde una tormenta eléctrica impresionante sobre Venezuela, iluminando la cabina con destellos plateados y rojos.
Más allá del drama, este vuelo fue la ocasión perfecta para conocer a fondo la nueva suite de Iberia en Clase Business en su Airbus A350-900: un producto que por fin pone a la aerolínea a la altura de los mejores. La nueva cabina ofrece suites más privadas, acabados modernos y una identidad claramente española: elegante, sobria y muy bien resuelta.
El viaje además terminó en el nuevo terminal internacional de Lima (LIM) — una puerta de entrada moderna a Perú pensada para mejorar la experiencia del pasajero y gestionar muchos más viajeros.
Si alguna vez te has preguntado cómo es volar en el A350-900 “flagship” de Iberia hacia Sudamérica, esta reseña te lleva paso a paso por toda la experiencia: desde Madrid T4S hasta Lima, incluyendo cabina, asiento, servicio, comida y el veredicto final.
Veredicto rápido: Un vuelo caótico por los retrasos, pero una experiencia espectacular en lo importante: la nueva Clase Business de Iberia en el A350 se siente realmente premium, con un salto enorme en privacidad y diseño. Si puedes vivir este producto en una ruta larga como MAD–LIM, merece totalmente la pena (aunque conviene ir con paciencia si el día se complica).
Lo mejor 👍
- La nueva suite de Clase Business en el A350: más privacidad y sensación “top”.
- Identidad y diseño: acabados modernos con un toque claramente español.
- Una ruta larga perfecta para disfrutar el producto (y un final inolvidable con tormenta y llegada a Lima).
Lo peor 👎
- Retraso importante por cambio de avión y fumigación: día de paciencia obligatoria.
Datos del vuelo
- Aerolínea: Iberia
- Vuelo: IB125
- Fecha: 18 de octubre de 2025
- Ruta: Madrid (MAD) → Lima (LIM)
- Salida programada: 13:00
- Salida real: 17:00
- Llegada: 21:10 (≈ 4 horas de retraso)
- Avión: Airbus A350-900 (nueva configuración de Clase Business)
- Asiento: 6A
- Billete: 50.000 Avios + tasas
- Tiempo de vuelo: ~12h
Aeropuerto de Madrid-Barajas: Terminal 4 (T4)
Siempre me ha encantado el diseño de la Terminal 4 de Madrid-Barajas — es, sin duda, una de las terminales más distintivas e impresionantes de Europa a nivel arquitectónico. Con su enorme techo ondulado de bambú, los lucernarios que llenan el espacio de luz natural y las columnas con colores vivos por zonas, captura perfectamente esa mezcla de calidez española y eficiencia moderna que Iberia intenta transmitir.
Después del check-in, me dirigí hacia la Terminal 4S (T4S), desde donde Iberia opera la mayoría de sus vuelos de largo radio non-Schengen. Para llegar hay que tomar un tren automático bajo las pistas y, una vez en la satélite, pasar por control de pasaportes y seguridad. Por eso conviene ir con margen: el recorrido completo desde facturación hasta la puerta puede tardar fácilmente hasta una hora.
Eso sí, volar en Clase Business lo hace todo mucho más llevadero. Iberia ofrece mostradores dedicados, seguridad prioritaria y acceso Fast Track en el control de pasaportes, así que puedes pasar los trámites con mucha más tranquilidad mientras la mayoría de pasajeros sigue en la cola.
En conjunto, es una experiencia que marca el tono de lo que Iberia busca ofrecer en sus rutas “flagship”: comodidad, calma y un estilo español sobrio incluso antes de poner un pie en el avión.





Iberia Velázquez Premium Lounge (T4S, zona non-Schengen)
Una vez pasé inmigración, me dirigí al Iberia Velázquez Lounge, ubicado en la zona non-Schengen de la Terminal 4S. Cada vez que vuelvo, recuerdo por qué sigue siendo uno de mis lounges favoritos de Europa: equilibra a la perfección espacio, diseño y comodidad, con un carácter claramente español.
El lounge es enorme y está muy bien iluminado, extendiéndose a lo largo de la fachada acristalada con vistas panorámicas a las pistas. Desde aquí puedes ver a los A350 y A330 de Iberia preparándose para sus salidas de largo radio hacia Latinoamérica — un auténtico paraíso para cualquier aficionado a la aviación.
Antes de acomodarme, pasé por una de las suites de ducha privadas: modernas, impecables y perfectas para refrescarte antes de un vuelo largo. También hay salas tranquilas de descanso apartadas del área principal, ideales para una siesta rápida o simplemente para recargar energías en silencio.
El desayuno fue puro “comfort” español. Empecé con una tosta con tomate y aceite de oliva, un croissant recién hecho y un buen café solo — ese tipo de comida simple pero auténtica que te recuerda al instante que estás en España. El buffet ofrece de todo: desde embutidos y bollería hasta fruta fresca y cava, y además hay mucho espacio para sentarte con calma y disfrutar de las vistas.
Es difícil imaginar un lugar mejor para pasar una demora. Incluso con la espera de casi cuatro horas, el tiempo se hizo llevadero gracias al ambiente relajado, la comida excelente y esas vistas a las pistas que nunca cansan.










Drama en el embarque en Madrid: un retraso fuera de lo normal
De vuelta en el lounge, la pantalla de salidas cambió de golpe: “Nueva hora estimada de salida – 14:50”. No era lo ideal, pero todavía parecía manejable. A las 13:40 salí del Velázquez Lounge y caminé hasta la puerta S29, donde nuestro A350 a Lima ya estaba aparcado, brillando bajo el sol de Madrid.
Como pasajero de Clase Business, embarqué con el Grupo 1. El embarque empezó puntualmente y el ambiente tenía esa mezcla de emoción y curiosidad — se suponía que íbamos a volar en uno de los A350 más nuevos de Iberia. Pero una vez dentro del finger, la cosa dio un giro inesperado.
La fila se detuvo de repente. Apareció una cinta roja bloqueando la entrada del avión y, tras varios minutos de silencio, la tripulación pidió a todos que esperáramos. Cuarenta minutos después, llegó el anuncio:
“Señoras y señores, debido a un problema sanitario a bordo, todos los pasajeros deben desembarcar.”
De vuelta en la puerta, llegó la explicación: se había detectado una infestación de cucarachas a bordo y el avión tenía que ser fumigado por completo antes de poder salir. El proceso, nos dijeron, tardaría dos horas.
Aunque fue frustrante, la gestión fue bastante calmada y profesional. El personal de Iberia mantuvo a los pasajeros informados y repartieron bebidas en la puerta mientras esperábamos. Finalmente, a las 16:45, comenzó el embarque de nuevo — esta vez, de verdad.
Al entrar en el avión, cualquier frustración que quedaba se desvaneció rápido. El avión estaba impecable, y la cabina impresionaba desde el primer vistazo: 31 suites, cada una con puerta corredera, distribuidas en un 1–2–1 amplio e inteligente…













La nueva suite de Iberia en Clase Business (Business Plus) en el A350
Bienvenido a la nueva cabina Business Plus de Iberia: un salto enorme tanto en diseño como en funcionalidad. Este A350 incorpora 31 suites Recaro CL6720, cada una con puerta corredera para mayor privacidad — una primicia en Iberia y una declaración clara de hasta dónde ha evolucionado la aerolínea en su apuesta por el producto premium.
Cada suite logra un equilibrio muy bien pensado entre comodidad y practicidad. El asiento se convierte en una cama totalmente plana de 76 pulgadas, con muy buen espacio para las piernas, y además incluye un compartimento de almacenamiento a media altura junto al asiento que también funciona como reposabrazos. La mesa principal plegable tipo bi-fold con acabado madera y la mesa lateral aportan un toque cálido y “hogareño” al espacio: elegante, pero sin excesos.
En la parte frontal de cada suite hay una pantalla fija de 18 pulgadas con panel táctil 4K ultra-HD, nítida y rápida, perfectamente colocada tanto para comer como para relajarse. La conectividad es excelente: USB-A, USB-C y un enchufe AC universal, además de un pequeño espejo integrado de forma discreta en el panel lateral — un detalle sorprendentemente útil.
El almacenamiento es generoso para un asiento de Clase Business: hay espacio para bolsos pequeños, zapatos y objetos personales, todo a mano y bien organizado. En general, toda la suite se siente muy bien pensada, moderna y totalmente alineada con el nuevo enfoque de Iberia hacia un largo radio más premium.
Y sí: es un paso claramente superior a los asientos antiguos del A350 de Iberia, que ya eran cómodos, pero no tenían esta sensación de privacidad y refinamiento. Las puertas y los materiales mejorados hacen que la cabina se sienta más exclusiva, sin perder esa identidad española limpia y minimalista que caracteriza a Iberia.









Entretenimiento y amenities
Iberia ha hecho un gran trabajo modernizando el entretenimiento a bordo en esta nueva generación de A350. La pantalla táctil 4K ultra-HD de 18 pulgadas no solo es grande, sino también muy rápida e intuitiva — una mejora clara frente al sistema anterior.
La interfaz es limpia y fácil de usar, con una selección sólida de películas, series y documentales. Lo que realmente destaca es el fuerte enfoque en contenido español y latinoamericano, con muchas películas, series y música de la región que le dan a la experiencia un toque muy “Iberia”. En un vuelo hacia Lima, esa continuidad cultural encajaba perfecto.
En el asiento me esperaba una almohada cómoda y ropa de cama suave, ideal para la parte nocturna del vuelo. La nueva ropa de cama de Iberia se siente mullida y de buen tamaño: no es excesivamente pesada, pero sí lo suficientemente cálida para un largo radio.
También venía un amenity kit pequeño, bien presentado y con lo esencial: antifaz, tapones, calcetines, bálsamo labial y kit dental. No es un kit ultra lujoso, pero es práctico y está muy en línea con el estilo limpio y sobrio de Iberia.
En conjunto, un setup muy completo: pantalla excelente, detalles bien pensados y toda la comodidad necesaria para acomodarte y disfrutar de un vuelo largo hacia Sudamérica.





Experiencia gastronómica – Un sabor de España a 35.000 pies
El servicio comenzó justo después de embarcar, con una cálida bienvenida por parte de la tripulación y la clásica elección de cava, zumo de naranja o agua. Yo opté por el zumo: refrescante y perfecto antes del despegue.
Los menús se repartieron antes del rodaje, marcando el tono de lo que acabaría siendo uno de los puntos más fuertes de volar con Iberia. Poco después del despegue, la tripulación ofreció toallas calientes, seguidas de la primera ronda de bebidas acompañada de frutos secos calientes, aceitunas verdes y lascas de queso manchego — un comienzo simple, pero muy español.
La cena empezó poco después. Para el entrante había dos opciones: pulpo o carpaccio de tomate. Yo elegí el carpaccio: ligero, con muy buen sabor y además presentado con mucho cuidado.
El plato principal ofrecía tres alternativas: cerdo ibérico, pasta o pescado (merluza). Elegí el pescado, que llegó tierno y en su punto — sin duda, uno de los grandes highlights de la comida.
De postre, de nuevo tres opciones: tarta, helado con granos de café cubiertos de chocolate, o tabla de quesos. Me quedé con el helado: un final dulce y elegante para cerrar la cena.
El servicio terminó con chocolate negro, café y una botella de agua colocada en cada asiento para el resto del vuelo. Durante el crucero, la tripulación pasaba con frecuencia ofreciendo snacks y bebidas adicionales, manteniendo un ambiente relajado y atento.
Antes de aterrizar, se sirvió una comida ligera de llegada con dos opciones: empanada o tortilla española — elegí la tortilla, suave y sabrosa, un cierre perfecto con ese toque de “cocina de casa” que Iberia sabe dar.
La carta de vinos merece mención aparte: tres tintos y tres blancos, todos españoles, cuidadosamente elegidos para acompañar el menú.
En conjunto, la comida fue sobresaliente: con sabor, auténtica y muy bien presentada. Iberia sigue demostrando que su catering es uno de los pilares más fuertes de su producto de Clase Business de largo radio.












Volando de Madrid al nuevo aeropuerto de Lima
Por fin hicimos pushback justo antes de las 17:00, bajo un cielo madrileño luminoso de tarde. El rodaje hasta la pista 36L fue corto y, en cuestión de minutos, ya estábamos en el aire: un despegue potente seguido de un elegante giro a la izquierda sobre la capital española, bañada por una luz cálida.
La primera parte del vuelo regaló vistas espectaculares del paisaje montañoso y agreste de España, salpicado de pueblos remotos y carreteras serpenteantes que se perdían en el horizonte. Continuamos hacia el oeste, en dirección a Lisboa y la costa escarpada de Portugal, antes de poner rumbo definitivo sobre el Atlántico.
Por el mal tiempo en la ruta habitual más al norte, hoy el plan de vuelo nos llevó bastante más al sur: pasamos al oeste de Madeira, cruzamos el Atlántico central y terminamos acercándonos al Caribe cerca de Barbados justo cuando el sol empezaba a caer. Ver el cielo naranja reflejado en el carenado del motor y en la punta del ala fue, simplemente, inolvidable.
Poco después, la calma dio paso a la intensidad al sobrevolar Venezuela, donde presencié una de las tormentas eléctricas más potentes que he visto en mi vida. Los relámpagos iluminaban las nubes cada pocos segundos, creando un espectáculo natural brutal alrededor del ala y el motor del A350. De esos momentos en los que te quedas quieto, mirando, y solo puedes admirar la belleza (y la fuerza) de la naturaleza desde 35.000 pies.
A partir de ahí, el vuelo continuó con total normalidad sobre Colombia, la cuenca del Amazonas e Iquitos, en el este de Perú. Lamentablemente, en el descenso los Andes estaban tapados por nubes, pero aun así la llegada a Lima tenía ese punto de emoción: por fin íbamos a aterrizar en el nuevo Jorge Chávez.
A las 21:00 hora local, tomamos tierra en la pista 16R, parte del complejo ampliado del aeropuerto, cuyo nuevo terminal comenzó a operar en 2025. El rodaje hasta el nuevo terminal fue largo, y eso dio tiempo a apreciar la escala de la expansión.
Aunque personalmente el diseño exterior del nuevo edificio me parece un poco menos “con encanto” que el anterior, por dentro la mejora es enorme: más luminoso, más amplio y bastante mejor organizado. Teniendo en cuenta que Lima llevaba años sufriendo problemas de capacidad, esta ampliación era totalmente necesaria.
La inmigración fue rápida y eficiente, y las maletas salieron pronto. Un recordatorio rápido para quienes visiten Lima: por seguridad, lo mejor es usar taxis oficiales del aeropuerto o apps confiables como Uber o Cabify.
Después de casi 12 horas en el aire, por fin habíamos llegado: un viaje largo, pero inolvidable gracias al nuevo A350 de Iberia, las vistas espectaculares y esa primera impresión de la nueva puerta internacional de Perú.































Veredicto final – ¿La nueva Clase Business de Iberia en el A350 es un salto adelante?
Este vuelo lo tuvo absolutamente todo: la emoción de estrenar el nuevo A350 de Iberia con su nueva Clase Business, un retraso inesperado por fumigación, y una de las tormentas eléctricas más espectaculares que he visto jamás desde un avión.
A pesar del caos inicial, Iberia gestionó la situación con bastante profesionalidad y, una vez a bordo, la experiencia fue sobresaliente. La nueva suite Business Plus es un salto enorme: más privada, mejor diseñada y, lo más importante, realmente competitiva frente a los mejores productos transatlánticos del momento.
El servicio estuvo a muy buen nivel, las comidas tenían ese sabor claramente español que distingue a Iberia, y el ambiente en cabina se sintió calmado y refinado. Y si a eso le sumas la emoción de aterrizar en el nuevo aeropuerto internacional de Lima, la experiencia termina de redondearse como un viaje que refleja muy bien la “nueva Iberia”: eficiente, elegante y con identidad propia.
Sí, el retraso y el drama previo no fueron lo ideal. Pero entre la comodidad de la suite, la profesionalidad de la tripulación y un catering de primer nivel, el resultado final compensa con creces. Un vuelo memorable en todos los sentidos — y una señal muy prometedora de hacia dónde va la experiencia de largo radio de Iberia.
